COOPERADORES DE DON BOSCO

 

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La asociación de "Cooperadores Salesianos", cuya sede central está en Roma, fue fundada por Don Bosco y aprobada por la Santa Sede el 9 de mayo de 1876. Los Cooperadores Salesianos se proponen vivir el Evangelio siguiendo las enseñanzas de San Juan Bosco. Nacieron de la invitación que, ya desde el comienzo, hizo Don Bosco a los laicos -hombres y mujeres- y a miembros del clero diocesano, a cooperar en su misión de salvar a los jóvenes, sobre todo a los pobres y abandonados.

Ya en 1850, Don Bosco pensó en organizar a cuantos colaboraban en su obra. En 1876 definió claramente su proyecto de vida en el "Reglamento" escrito por él y aprobado luego por la autoridad eclesiástica. Es pues, una Asociación pública de fieles "al modo de Orden Tercera", que participa del patrimonio espiritual de la Sociedad de San Francisco de Sales, entregada en la Iglesia a un amplio apostolado juvenil y popular. Tiene como moderador supremo al Rector Mayor de los Salesianos de Don Bosco.

En la actualidad tienen el texto renovado de su Reglamento de Vida Apostólica, inspirado en el que escribió su fundador, San Juan Bosco, y que aprobó la Sede Apostólica otro 9 de mayo de 1986, en el que se recuerda la figura ejemplar de Mamá Margarita, que, de hecho, fue la primera gran Cooperadora del Oratorio de Don Bosco.

Objetivos

La finalidad u objetivo de la Asociación la expresó el propio Don Bosco al manifestar, refiriéndose a los Cooperadores, que era "necesario que los cristianos se unan para hacer el bien, a manera de los primeros cristianos". Había dicho que la Asociación había sido fundada "para despertar a muchos cristianos de la languidez en que yacen y para difundir la energía de la caridad". Los Cooperadores integran una Asociación nacida para realizar una misión juvenil y por tanto desarrollar un apostolado asociado y organizado.
El propio Capítulo General Extraordinario de los Salesianos, celebrado de 1971 a 1973, define al Cooperador como un "verdadero salesiano en el mundo, es decir, un cristiano, sacerdote o seglar, que -aún sin el vínculo de los votos religiosos (pero sí con promesa pública)- responde a su propia vocación a la santidad, comprometiéndose a una misión juvenil y popular, según el espíritu de Don Bosco, al servicio de la Iglesia local y en comunión con la Congregación Salesiana". Don Bosco se adelantó a nuestro tiempo en cuanto a la función del laico y seglar dentro de la Iglesia.

Tras haber realizado la persona interesada y vocacionada el Cursillo de Presentación de la Vocación y haber seguido y asumido el programa formativo para aspirantes (que dura unos tres años), se admite al Cooperador en la Asociación. El futuro Cooperador debe conocer a San Juan Bosco, su vida y espíritu, el compromiso que supone vivir como verdadero salesiano en el mundo y en la Iglesia; también debe saber que este camino se hace con una comunidad cristiana de referencia: el Centro Local. Asumir el Reglamento de La admisión del Cooperador se hace vida Apostólica como proyecto de vida y realizar, dentro de sus posibilidades, una misión con estilo salesiano.

Organización y estructura

El núcleo fundamental de la realidad asociativa de los Cooperadores es el Centro Local que agrupa a los que actúan en un lugar determinado.

Los Centros se organizan y estructuran según el esquema Inspectorial, tomando como base la estructura de la Inspectoría de los salesianos.

La realidad de la Asociación de Cooperadores Salesianos

Desde su fundación y aprobación en el año 1876 se ha desarrollado con gran intensidad y hoy tiene personalidad jurídica eclesiástica pública y está extendida por todo el mundo.

Agrupa a 27.360 Cooperadores, 8.300 Aspirantes, 1.140 Centros y 66 Consejos Inspectoriales. En España hay siete demarcaciones o Inspectorías: León, Bilbao, Barcelona, Madrid, Valencia, Córdoba y Sevilla.

 

Sede del Centro de Mérida

Centro Local de Mérida de los Cooperadores Salesianos
Colegio Salesiano. Avda. Reina Sofía 40
06800 Mérida
Tfno: 924 31 94 11
correo electrónico